el lugar de lo personal en la curaduría
La curaduría contemporánea suele pensarse como un dispositivo de articulación: un campo donde se construyen relaciones, se organizan sentidos y se activan lecturas a partir de las obras. El trabajo curatorial pone en juego referencias, propone recorridos, ensaya vínculos entre piezas y habilita una experiencia situada. En ese marco, la dimensión personal encuentra su lugar con mayor frecuencia en la práctica artística, como origen de la obra y motor de su desarrollo.
Difícil decir adiós, curada por Daniel Fischer en el Centro Cultural Borges, desplaza ese esquema y amplía el campo de acción de la curaduría. El punto de partida se encuentra en una inquietud íntima del propio curador: una pregunta de su hijo —“¿adónde van las cosas cuando ya no estamos?”— que se convierte en núcleo afectivo y conceptual de la exposición. A partir de allí, la práctica curatorial se construye desde una implicación directa, donde la experiencia personal funciona como motor de pensamiento.
La muestra se configura entonces como un espacio de indagación compartida. Fischer asume su rol desde un lugar activo y sensible, donde la pregunta inicial no busca una respuesta cerrada sino una forma de despliegue. La curaduría se vuelve, en este sentido, una práctica atravesada por la experiencia, capaz de alojar la incertidumbre y transformarla en estructura expositiva.
La propuesta se articula a través de tres líneas de trabajo: una antropología de las migraciones, atenta al movimiento y a las huellas que deja el tránsito; una psicología del desarraigo, enfocada en las transformaciones emocionales que implica la pérdida; y una filosofía de la despedida, orientada a pensar aquello que persiste tras una partida. Estas dimensiones operan como capas superpuestas que configuran un campo de sentido complejo y abierto.
En sala, un gris sostenido envuelve el espacio —casi un gris tristeza— y sobre ese fondo las obras activan contrastes intensos de color, escala y materialidad. Lo íntimo y lo monumental conviven, mientras lo denso y lo leve se alternan en un ritmo que abre interrogantes sin buscar respuestas. Tensiones y respiraciones: un cielo que abre el espacio, los textiles que lo expanden, piezas que condensan la mirada. Cada elemento participa en la construcción de una atmósfera que propone al espectador una experiencia perceptiva, donde la despedida se manifiesta como estado, como ritmo y como intensidad.
A su vez, Difícil decir adiós forma parte de una investigación sostenida en el tiempo dentro de la práctica de Fischer, constituyéndose como el cierre de una trilogía dedicada a explorar el afecto y la eternidad, junto a Breve historia de la eternidad y ¿Cuánto pesa el amor?. La muestra consolida así un recorrido donde las preguntas persisten y encuentran nuevas formas de materialización.
El gesto de asumir una pregunta íntima como origen habilita una expansión del campo curatorial. La práctica se afirma como un espacio donde la experiencia propia puede volverse materia de trabajo, generando una apertura que enriquece tanto el dispositivo expositivo como la relación con quienes lo recorren.
Como curadora en constante aprendizaje, celebro y agradezco esta operación: la posibilidad de pensar la curaduría como un territorio donde también lo personal puede tener lugar sin perder espesor conceptual. Fischer habilita un movimiento que desplaza ciertos límites implícitos de la práctica y abre un espacio de trabajo donde la experiencia propia se incorpora como materia activa en la construcción curatorial. Ese corrimiento no solo amplía las herramientas disponibles, sino que invita a imaginar nuevas formas de implicación, donde quien cura también se pone en juego. Gracias.
Información de la muestra
Difícil decir adiós se presenta en el Pabellón Berni del Centro Cultural Borges (Viamonte 525, Ciudad de Buenos Aires) y puede visitarse hasta el 11 de mayo de 2026.
Marina De Caro, Carlos Herrera, Pablo Lehmann, Matilde Marín, Nicolás Trombeta, Adriana Bustos, Sebastián Gordin, María Casalins, Nan Goldin, Paula Toto Blake, Ana Gallardo, Matías Duville, Alejandro Gabriel, Ignacio Iasparra, Diana Schufer, Hernán Soriano, Francisca Rey, Ernesto Ballesteros, Delia Cancela, Angela Copello, Max Gómez Canle, Christo & Jean Claude, Verónica Gómez, Lucas Di Pascuale, Edgardo Gimenez, Pablo Suárez, Gustavo Piñero, San Poggio, Eduardo Moisset De Espanés, Nicola Costantino, Jesús Rodriguez, Hiroshi Sugimoto, Rosana Schoijet, Alejandra Tavolini, Mariana Telleria, Sofía Durrieu, Cynthia Kampelmacher, Chiachio & Giannone, Eduardo Basualdo, Carolina Arias, Jose Marchi, Paula Senderowicz, Celeste Martinez, Eugenia Calvo, Cintia de Mareca, Constantino Fischer Fieg
Curaduría: Daniel Fischer