Colección Maslatón-Delvecchio
Visitar una colección en la residencia de sus propietarios tiene algo especial: la disposición de las obras nos abre otra dimensión. Cómo se organizan las piezas en el espacio doméstico, cómo acompañan distintos momentos del día, cómo conviven con la arquitectura y las vistas de la ciudad, son particularidades que nos dan otra lectura. La colección aparece en vivo, integrada a la vida.
La colección Maslatón–Delvecchio, un particular recorte del arte argentino, se encuentra distribuida por la residencia y dispuesta para ser disfrutada a diario.
El edificio Kavanagh se vuelve parte activa del recorrido. Su arquitectura racionalista, precisa y despojada, contrasta con la decoración interior de la residencia, donde el art decó se despliega en materiales, texturas y detalles. Ese cruce configura un marco muy particular para la colección.
La selección reúne un conjunto singular de arte argentino: Bigatti, Fioravanti, Iommi, Gamarra, Pallarols, Polesello, entre otros grandes. Un recorte que deja ver una sensibilidad ligada a lo histórico y lo identitario, atravesada por distintos momentos y lenguajes, pero con un fuerte anclaje en lo nacional.
Me quedo con imágenes muy precisas: “la poesía” de Bigatti suspendida en la pared, “telón sobre plaza San Martín” encargada a Miguel D’Arienzo, las obras en grafito de Juan Andrés Videla coronando una arcada, y las esculturas —de Iommi, Gamarra, Polesello y otros— distribuyéndose en el espacio con naturalidad. También las piezas encargadas a Pallarols, trabajando sobre los símbolos patrios, suman una capa simbólica fuerte.
En otro piso, donde nos recibe una gran escultura de Fioravanti, el cruce con el diseño contemporáneo aparece en las mesas Lanza de Cristian Mohaded, quien además estaba presente durante la visita, acompañando sus piezas. Su participación vuelve visible un gesto que recorre toda la colección: poner en relación mundos distintos —art decó, arte argentino, diseño— y hacerlos convivir en un mismo plano. Mohaded, con su trabajo anclado en el territorio y la materia, se integra naturalmente a esa constelación.
Abrir una colección es un gesto generoso que nos permite, no solo disfrutar de esas obras, sino que también nos deja entrar —por un rato— en ese mundo tan especial que es el coleccionismo.
@fundacion_forner_bigatti